Cómo reducir de forma eficaz los gastos en agua potable


Los costes de tratamiento del agua potable no dejan de crecer y su precio aumenta. En los hogares consumimos una media de 130 a 200 litros por persona al día. Sin embargo, solo el diez por ciento de esta cantidad debería ser agua potable; el resto puede ser agua de uso común. Podríamos aprovechar una cantidad considerable de ese agua de menor calidad, por ejemplo, para la descarga de los inodoros.
Conexión del lavabo con el inodoro: una solución interesante para ahorrar agua potable. Consiste en que el líquido ligeramente contaminado del lavabo no se vierte directamente al sistema de alcantarillado, sino a un depósito especial de acumulación situado entre el inodoro y el lavabo.
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Desde allí se utiliza principalmente para la descarga del inodoro. Estos dispositivos suelen tener dos salidas de desagüe, por lo que siempre hay que valorar dónde verter el agua utilizada del lavabo: si está muy sucia, va directamente al alcantarillado, y, por ejemplo, tras lavarse las manos, la cara o los dientes, se puede utilizar para la descarga. De hecho, la mayor parte del agua potable se va por el desagüe del inodoro de forma totalmente innecesaria, lo que supone hasta un tercio de todos los gastos y, en este caso, puede suponer un ahorro de varios cientos de coronas al mes.
Ahorro en la higiene: en la mayoría de los hogares se desperdicia agua de forma totalmente innecesaria. Si dejamos el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes, en dos minutos pueden pasar por él hasta 35 litros. Lo mismo ocurre con el afeitado en húmedo: la mayoría de los hombres suelen dejar el grifo abierto, aunque no sea necesario. El hecho de estar constantemente abriendo y cerrando el grifo puede resultar molesto, por lo que preferimos desperdiciar hasta 100 litros innecesariamente para conseguir un afeitado perfecto.
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Reguladores de caudal: en el hogar, merece la pena instalar también mezcladores economizadores en el interior de los grifos y aireadores colocados como boquillas en el grifo de desagüe. De este modo se consigue airear el agua y reducir el caudal hasta en un 70 %, mientras que la sensación de higiene es prácticamente la misma que con un caudal normal.