No todo el mundo vive como le gustaría. Y hay gente que vive incluso mucho peor de lo que le gustaría, y a veces ni siquiera vive en ningún sitio o vive donde sea que pueda. A menudo no estamos contentos y nos quejamos. Pero muchas veces no podemos hacer otra cosa. Nos gustaría conseguir una vivienda mejor si no nos gusta la nuestra, si hay algo que no nos conviene, pero ¿podemos? No podemos. Nadie nos va a regalar una casa o un piso mejor que el que tenemos, y no tenemos dinero para comprarnos uno mejor. Y a menudo ni siquiera tenemos dinero para una vivienda imperfecta y tenemos que pedir hipotecas, por ejemplo, para poder vivir al menos en algún sitio.

En definitiva, la vivienda suele traer consigo muchas preocupaciones. Pero, por otro lado, podemos estar contentos de tenerlo. ¿Qué pueden decir aquellos que no tienen esa oportunidad y han acabado, por ejemplo, en un albergue o en la calle? Y la gente de los albergues tampoco lo tiene fácil; incluso ellos tienen que rebajar mucho sus exigencias y requisitos para que ese lugar, en condiciones muy indignas, sea un hogar para ellos.
En definitiva, necesitamos una vivienda, pero no siempre tenemos lo que queremos. Y si queremos algo mejor, quizá tengamos que trabajar duro toda la vida, ahorrar y esperar que algún día juntemos suficiente dinero para algo mejor. O comprar billetes de lotería o apostar y esperar que algún día la suerte nos sonría. Pero incluso ese improbable ahorro de dinero es más probable que ganar la lotería.

Y así vivimos como nos lo podemos permitir. Yo en un bloque de pisos de un barrio, donde no está mal, pero tampoco es nada del otro mundo, donde no hay tranquilidad, pero tampoco es ningún gueto. Así que tengo suerte dentro de la mala suerte. Podría ser peor, pero también mejor.
¿Y dónde vivís vosotros? ¿Y cómo? ¿Es como os lo imagináis? Os deseo que así sea, aunque sé que mi deseo no basta. Porque si no tenéis donde vivir o vivís en condiciones miserables, no puedo ayudaros. Eso tenéis que resolverlo vosotros mismos de alguna manera. Y se puede, solo que no es fácil.